Con sus apuntes Maximino Gómez Álvarez  ha desarrollado una interesante síntesis de la historia naval cubana al menos hasta 1960. Sin embargo lamento que al referirse a las excelentes maderas cubanas utilizadas en las construcciones navales durante el período colonial no mencionara el pino , el árbol que causó la admiración de Colón mientras exploraba las riveras del Moa, en la costa norte de la Provincia de Oriente

 

Samuel Eliot Morrison en su obra "Admiral of the Ocean Sea" relata que fué en aquella región donde el llamado Descubridor visualizó un gran astillero ,y que de momento algunos pinos fueron usados para reparar el palo de mesana y una verga de la carabela "La Niña". Al comienzo de las arrasantes "fiebres azucareras" en Cuba ,la Marina de Guerra Española se  opuso  a la tala de esos y otros árboles  por considerarlos material estratégico.

 

Por otra parte lo expuesto por el Sr Gómez sobre la antigua Academia Naval en Mariel, Provincia de Pinar del Río, nos honra a todos los que pasamos por esa institución hasta que los "puros" tomaron el mando, aunque debo señalar  que era el "Alma Mater" tanto de guardiamarinas como de alumnos mercantes.

 

El "Santísima Trinidad' . La historia del problemático navío español de cuatro "puentes " es más profana, y concluyó al perderse en una tormenta luego de haber sido capturado por los ingleses.. Algo que en parte al relacionarlo con la suerte del "Yamato", el  "Bismarck" y el "Hood" me recuerda que en algunas ocasiones de nada vale la fama adquirida. El "Victory " fué retirado del servicio activo algunos  años después de la derrota franco- española  en Trafalgar. Luego de ser abandonado al olvido, fue restaurado a principios del siglo pasado. Aún hoy se encuentra en exhibición en un dique seco de Portsmouth, Inglaterra.

 

Una vez más repito que también el Crucero “Cuba" podía haber sido convertido en un museo naval .Pero cuando una nación irresponsablemente confía su destino a una gavilla de asesinos y ladrones con un ente vesánico al frente,  los resultados son predecibles  y no se debe esperar "peras del olmo".

 

Cordialmente, Alberto Gutiérrez Barbero