Bandera de Cuba
Circulo Logo spanish  

APUNTES PARA LA HISTORIA NAVAL DE CUBA

Por Maximino Gómez Álvarez


La historia naval cubana tiene su origen y se encuentra indisolublemente ligada a la española; desde el comienzo de la colonización de la Isla caribeña, dicha plaza se convirtió en un enclave, para las reparaciones y avituallamiento de los buque de la corona, hasta que se fueron erigiendo los primeros astilleros; en fechas tan tempranas como 1517 se reciben las primeras autorizaciones para que se pudiesen construir navíos, lo que fue confirmado en 1518 por el monarca Carlos V, aunque la primera noticia que se tiene de una nao construida en Cuba, está recogida el Libro Primero del Registro de la Casa de Contratación de Sevilla.

 
Lo cierto es que para  finales del siglo XVI ya existía en la Villa de San Cristóbal de la Habana una maestranza con un cuerpo de carpinteros de rivera, artesanos, calafates etc.; en las Actas Capitulares del Cabildo de esta misma Villa se mencionan desde tempranas épocas las labores de tala y acarreo de maderas destinados a la construcciones de barcos. La designación del marinero Dº Pedro Menéndez de Avilés como Gobernador de la Isla en el año 1568 , al cual le acompañaba su armada de doce bajeles impulsó notablemente la construcción naval en Isla, de esta época datan las cuatro fragatas botadas en los astilleros  de Cauto Bajo; para  1561, fecha en que fue establecido el Sistema de Flotas, el Puerto de La Habana devino como principal enclave en el tránsito entre el Viejo y el Nuevo Mundo; sus características excepcionales brindaban abrigo a las flotas, lo que unido al auge en la construcción de fortalezas militares como el Castillo de la Real Fuerza primero y más tarde La Punta y la Fortaleza de los Tres Reyes del Morro, consolidaron su posición estratégica, en tanto que los abundantes bosques proveían de las maderas necesarias y de gran calidad como el sabicú y el jiquí excelentes para la fabricación de las arboladuras, así como de caobas, guayacán y caigüeran (quiebra hacha) que no poseían rival.


 
Sin embargo, no es hasta el año de 1622, que España suscribe el primer contrato entre la Junta de Guerra de la Corona Española con uno de los armadores más importantes de la época, Dº Alfonso Ferrera, con el propósito de iniciar la construcción de buques en La Habana; no obstante, la fundación oficial de Astillero y Real Arsenal de La Habana, tuvo lugar en 1724 con la botadura del navío San Juan.


 
Durante el siglo XVIII se llevó a cabo la reconstrucción y modernización de la flota española, y el Astillero de La Habana se convirtió en el más importante de su clase, superando con creces a sus homólogos de El Ferrol, Guarnizo (Santander), Cartagena y La Carraca, todos ellos en suelo peninsular, tanto por la cantidad, como por la  calidad de sus embarcaciones, (la tercera parte de producción naval española provenía de la Habana). En esa época fueron construidos 197 buques en la Isla de Cuba; de los astilleros de esa colonia fueron botados buques legendarios como el “Santísima Trinidad” con sus 140 cañones y más de 1000 tripulantes y otros como el “Nuestra Señora de Loreto” o el “Princesa” que presentó feroz combate a tres naves británicas de similar porte, lo que demostró a los ingleses la superioridad naval española en ese momento.


 
No es de extrañar, que de los 12 grandes buques de guerra con que contaba la Armada Real, 7 habían sido diseñados y construidos en Cuba; otras embarcaciones construidas en astilleros cubanos y que participarían en la Batalla de Trafalgar fueron los navíos "San Pedro", "San Rafael" y "San Roque", estos últimos con técnicas cubanas y con la intervención de constructores criollos. Los buque construidos en Cuba adquirieron una sólida fama a nivel mundial, no es casual que el Monarca Carlos III decidiera que su embarcación personal fuera construida en esa Isla, llegándose a denominar al Real Arsenal de La Habana como El Fénix de la Real Armada.
 Un hecho poco difundido y vinculado de algún modo a la historia naval de Cuba, es el relativo a la ayuda cubana que recibieron los norteamericanos durante su guerra de independencia; una parte importante del esfuerzo cubano a la gesta de Thomas Jefferson, tuvo lugar en los astilleros de La Habana, donde a instancia de criollos influyentes, muchos de los barcos que participaron en la causa rebelde norteamericana, fueron reparados y avituallado en puertos cubanos, contribuyendo así solidariamente a la causa liberadora del pueblo estadounidense.  

A principios del siglo XIX continuaron las construcciones de buques en el Real Arsenal de La Habana, pero en 1834 el Capitán General Dº Miguel Tacón, propuso junto a otras personalidades de la época, detener la construcción naval en Cuba. En 1837, una Real Orden estableció definitivamente la prohibición de fabricar embarcaciones en los astilleros cubanos; no obstante, dicha orden no se cumplió a cabalidad, y el último gran buque botado al agua por los astilleros habaneros en 1852, lo fue el vapor "Cristóbal Colón", una hermosa y acabada muestra de ingenio naval.


 
La construcciones navales en Cuba languidecieron en los años siguientes, sólo embarcaciones de pequeño porte, para faenas de pesca y cabotaje fueron construidas; para finales del XIX, unos 200 buques menores componían la flota de pesca y cabotaje de la Isla .Pero quizás la génesis de una marina cubana, la podemos encontrar en la época de la República en Armas, cuando el patriota y su primer Presidente Dº Carlos Manuel de Céspedes alentó los esfuerzos por crear una fuerza naval mambisa y para ello, nombró al Capitán de Fragata Juan Bautista Osorio para que organizara la misma, quien el 23 de marzo de 1869 con la colaboración de otros 13 patriota, embarcaron en el vapor “Comandatario” a cuya tripulación redujeron, una vez en alta mar, cambiando el nombre original de la embarcación por el de “Yara”, en honor al memorable acontecimiento histórico conocido como Grito de Yara.


 Ya en posesión del vapor, navegaron en dirección a Nassau con el franco propósito de entregarlo a las autoridades cubanas, pero fueron sorprendidos por dos cañoneras que lograron echarle a pique. La otra nave que entraría definitivamente en la historia naval cubana lo fue el vapor “Moctezuma”, al que el peruano Leoncio Prado y un grupo de seguidores suyos tomó por asalto en alta mar,  rebautizando dicha embarcación con el nombre de “Céspedes”; ya en su viaje con destino a Honduras, fueron perseguidos tenazmente por dos barcos de guerra españoles que habían zarpado del puerto de La Habana y ante la inminencia de caer en manos enemigas, los rebeldes decidieron incendiarla.

 
Durante la Guerra del 95 tuvo lugar el que tal vez fuese el primero y único combate sostenido entre la armada española y la naciente marina cubana, cuando el buque expedicionario  “Three Friends” disparó un cañonazo a una goleta hispana en aguas al sur de Las Villas. El otro buque que componía las pequeña avanzada naval cubana, lo fue el “Alfredo”, que protagonizó diferentes misiones de transporte de armas, alimentos y medicinas destinados a la causa independentista; está embarcación años después de finalizada la guerra continuó en activo, prestando sus servicios en nuestra marina hasta entrado el año 1925.


 
Al finalizar la Guerra de Independencia e instaurarse la República, se creó una pequeña fuerza naval destinada a labores de salvamento y patrullaje costero; alrededor de 1906 aquellas primeras fuerzas adquieren la estructura propia de una marina de Guerra, produciéndose entre los años 1909 y 1913 los Primeros Cursos de Aplicación para la preparación de oficiales y marineros, pero no fue hasta 1912 bajo el gobierno del Presidente de la República, Dº José Miguel Gómez, que se lleva a cabo la fundación de la Marina de Guerra de Cuba; a tal efecto se adquieren varias embarcaciones de guerra  al tiempo que se establecen reglamentaciones y estructura tomadas como modelo de la marina norteamericana; poco después, ante el imperativo de adiestrar al personal para cubrir los puestos en esas fuerzas y en la también naciente Marina Mercante cubana, por recomendaciones del Capitán de Navío Julio Morales Coello Jefe de la Marina de Guerra de Cuba, el Presidente Gómez, lleva a cabo la confiscación a favor del Estado Cubano, del Palacio de Rubens, ubicado en la colina del Vigía, en el poblado del Mariel, en la provincia de Pinar del Río para establecer en éste la Academia Naval, inaugurándose oficialmente como tal, el 28 de enero de 1916, aunque desde 1915 ya existía un antecedente, la Academia de Cadetes de la Marina. Comienza así la rica historia de la Academia Naval del Mariel.

 
La Academia Naval del Mariel formaba una oficialidad con un altísimo grado de preparación profesional, conjugando la teoría y la practica; sus planes de estudio poseían un alto nivel, conforme a los más avanzados criterios en la materia. Sus guardiamarinas recibían una formación integral, donde se combinaba felizmente la rudeza de la vida marinera con el desarrollo de un espíritu de cuerpo, donde prevalecían la disciplina, la fidelidad, la ética y el honor que tradicionalmente han distinguido dicho cuerpo en cualquier latitud; allí, a decir de uno de sus antiguos alumnos, se formaban auténticos “caballeros del mar“.

 Desafortunadamente, en las promociones que se formaron en los años posteriores a 1960, los códigos que siempre habían marcado la formación de la oficialidad naval, de fidelidad a la patria guiados por el sentido del deber sin ser regidos y por encima de filiaciones partidista o políticas, fueron abandonados y el pundonor cedió terreno al fanatismo y servilismo político, que lastró definitivamente sus más puras tradiciones éticas y profesionales.
 Los marinos siempre se han distinguido por encima de todo, por ser hombres de honor, aún y cuando en la historia de ese cuerpo hayan podido existir individuos, que ni siquiera merecen ser mencionados aquí, que deshonrando su uniforme, pudieron haber traicionado esos valores ya centenarios.  Abril  de 2005.  

Maximino Gómez Álvarez

______________

Traducciones -Translations

US Flag    Spanish Flag



For Information:

inicio de página