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MEMORIAS DE UN MARINO DE LA II PROMOCIÓN DE LA ACADEMIA NAVAL DEL MARIEL


Revista conmerando el Tratado Hay-Quesada
Señores oficiales; A reserva de continuar el envío de las notas y materiales recopilados en forma de "memorias" por mi padre en su casi medio siglo dedicado a la profesión de marino, remito en el día de hoy una fotografía inédita, relacionada con un suceso de la historia de Cuba.

 Se trata de una foto tomada durante la Revista Militar efectuada en el Malecón de La Habana el día 19 de marzo de 1925, con motivo de la ratificación por los Estados Unidos del Tratado Hay-Quesada, que reconoció definitivamente la soberanía de la República de Cuba sobre la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud).

En esta foto aparece en primer plano mi padre, entonces Alférez de Fragata de la Marina de Guerra Nacional, desfilando al mando de una compañía de marinos.

A fin de situar en contexto el hecho que dio motivo a la foto, incluyo, además, unas breves notas sobre la persona de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, y su relación con el Tratado que lleva su nombre:

Gonzalo de Quesada y Aróstegui (Dic/15/1868-Ene/9/1915).- Patriota, orador y publicista, fue secretario del Partido Revolucionario
 Cubano y gran amigo de José Martí. Se graduó de abogado en 1891 en la Universidad de Nueva York. Formó parte del consejo de redacción del periódico Patria. Tras concluir la Guerra de Independencia en 1898, Gonzalo de Quesada fue miembro de la Convención Constituyente que redactó la Constitución de 1901.

En el gobierno de Tomás Estrada Palma, en 1902, fue nombrado embajador plenipotenciario de Cuba en los Estados Unidos, siendo el primero en desempeñar ese cargo, desde el cual negoció el Tratado que reconoció la plena soberanía de Cuba sobre la Isla de Pinos, conocido como el Tratado Hay-Quesada.

Este Tratado se firmó en Washington el 2 de marzo de 1904 por John Hay, Secretario de Estado del gobierno de los Estados Unidos y por Gonzalo de Quesada, como embajador plenipotenciario del gobierno de la Republica de Cuba en ese país. El Tratado fue ratificado por el Senado de Estados Unidos el 13 de marzo de 1925, ya fallecido Gonzalo de Quesada, entrando en vigor en esa fecha. ****************************************
La revista militar de la foto se efectuó el 19 de marzo de 1925, seis días después de la ratificación del Tratado Hay-Quesada, que dio motivo a la misma. Como siempre, al tanto de comentarios y opiniones sobre los materiales enviados, saluda atentamente.

Parte I.

Señores oficiales:

Tal como expresé en comunicación anterior (diciembre-02-2011), iré haciendo llegar por esta vía algunos materiales de posible interés relacionados con la Marina de Guerra y la Marina Mercante de Cuba.

Algunos de estos contenidos, además de su carácter anecdótico, pudieran tener algún interés histórico, por relacionarse con los inicios y primeros tiempos de nuestras Marinas y por relatarse en ellos algunos hechos o sucesos quizás no muy conocidos o no muy ampliamente divulgados. También pudieran servir para precisar detalles, al compararlos con informaciones conocidas de otra fuentes.

Estas notas provienen de primera mano, por haber sido elaboradas y recopiladas por un participante directo de lo que en ellas se relata.

Debido a la extensión de las mismas, se irán remitiendo por partes, en orden cronológico, en la medida en que otras obligaciones de tiempo nos permitan hacerlo.

PPor otro lado, agradeceremos cualquier observación sobre la pertinencia del envío de estos materiales, a fin de evitar el interferir con el buen funcionamiento del sitio web circulonaval.

Sin más por el momento, saluda atentamentebr
Un hijo de marino

A continuación la Parte 1 del asunto

PRÓLOGO

Nacieron estos apuntes como una necesidad sentimental, que a veces experimentamos, de revivir el pasado. Trabajos, estudios, servicios prestados a la Marina de Guerra Nacional y la Marina Mercante de Cuba, recuerdos y emociones sentidos a través de los viajes, aparecerán en estos mal trazados renglones, por orden cronológico.

Han sido escritos sin pretensión alguna, tomándolos de mi archivo personal, de la memoria y, muchos hechos y fechas, de cartas escritas a mi madre y a mi esposa durante los tiempos en que sucedió lo que en ellos se relata.

Un buen día me dediqué a revisar notas y papeles, a hilvanar ideas y recuerdos. Comencé así a escribir una y otra página, y lo que por pasatiempo empezó se fue transformando en una necesidad de recordarlo y escribirlo todo. De nuevo pues, he vivido una gran parte de mi existencia a través de los recuerdos, y en estos apuntes quedan registrados con el objeto de que lleguen con todo mi afecto y cariño a mi esposa y mis hijos.

Por otro lado, si en el mañana tuviera la necesidad de narrar hechos y sucesos de mi vida, viajes, etc., aquí se encontrarán sin necesidad de recurrir de nuevo a la memoria y a revolver otra vez viejas notas y papeles. Que al fin y al cabo, con el transcurso del tiempo la imagen de los recuerdos se va haciendo cada vez más borrosa, hasta desaparecer de nuestra mente.

Muchos términos y frases empleados en la vida del mar aparecerán aquí. El respeto y afecto a mi profesión a ello me obligan, pues describir o narrar asuntos náuticos e incidentes de la vida en el mar sin emplear el lenguaje marino, con los términos apropiados para cada caso, sería despojarlos de su mejor ropaje, de sus mejores galas.

PRIMEROS TIEMPOS

Vi la luz en el año 1896 en Jaruco, provincia de La Habana, donde mi padre trabajaba en el comercio y mi madre ejercía como maestra primara. Fui el menor de 7 hermanos.

Entre 1899 y 1903 mi familia pasó a vivir en el pueblo de Aguacate, y de 1903 a 1911 en Caraballo.

Desde 1907, a la edad de 11 años, trabajé en maicerías, unas veces a jornal y otras a destajo, cargando canastas para almacenar el maíz o despajando mazorcas para su posterior desgrane. Así reunía algún dinero para disfrutarlo durante las vacaciones en que nos trasladábamos a la ciudad de La Habana.

Durante 1912 y parte de 1913 vivimos en Bainoa, siendo mi madre maestra del pueblo. En ese período trabajé en varias ocasiones en un envasadero de piñas para exportación, clavando cajas o envolviendo las frutas en papel, unas veces a jornal y otras a destajo. También trabajé en la fábrica de dulces del pueblo, haciendo cajas para envasar dulce de guayaba, y después en la maicería, cargando maíz para almacenar o despajando mazorcas para su desgrane.

De juniio a septiembre de 1913, residiendo en unas vacaciones con mi madre en una casa de huéspedes de la calle Galiano #42 (antiguo), estimulado por mi amigo Agustín Albella, empleado y vecino de la misma casa de huéspedes, quien luego fuera muchos años compañero mío en la Marina de Guerra y la Marina Mercante, repasé toda la enseñanza elemental y estudié idioma inglés con el mayor de mis hermanos como maestro.

EL 26 de septiembre de 1913, con 17 años de edad, fui aprobado en el examen de ingreso a la Segunda Enseñanza en el Instituto de La Habana, situado en aquel tiempo en un viejo caserón de tipo colonial en la calle Obispo esquina a San Ignacio. Matriculado en el Instituto como alumno oficial, comencé mi aistencia diaria a clases en octubre de 1913, hasta culminar los estudios en junio 1916. NOTA DEL EDITOR: En el texto original aparece a continuación una relación detallada de las asignaturas cursadas durante los tres años en el Instituto de La Habana (de octubre 1913 a junio 1916), con los nombres de los profesores de cada una y las calificaciones obtenidas. No se incluye aquí dicha relación a fin de abreviar el relato. No obstante ese listado está a disposición de quien lo considere de posible interés histórico para las Marinas de Cuba, de Guerra y Mercante.

El 8 de julio de 1916, en poesión del Certificado del Instituto de Segunda Enseñanza, de haber terminado todos los estudios teóricos para optar por el título de Piloto de la Marina Mercante Nacional, así como los documentos exigidos por la Marina de Guerra, me presenté en el Castillo de la Punta, donde radicaba la Jefatura de la Marina. Allí recibí la orden de incorporación para las prácticas de navegación en el Buque Escuela "Patria", fondeado en aquel entonces en el puerto de Santiago de Cuba.

Luego de ralizar el viaje de La Habana a Santiago de Cuba en el Ferrocarril Central, con pasaje de tercera, el 19 de julio de 1916 causamos alta en el BE "Patria" como Alumnos de Náutica, mi compañero Miguel Padrón (quien terminó conmigo los estudios teóricos) y yo.

NOTA DEL EDITOR: Miguel Angel Padrón Betancourt moriría años después, en uno de los buques mercantes cubanos torpedeados por submarinos alemanes durante la II Guerra Mundial.

FIN DE LA PARTE 1

Parte II.

Señores oficiales: Dando continuidad al envío de las memorias de mi padre, remito a continuación otra porción de las mismas, denominada Parte 2.

Se reitera que estos materiales fueron redactados y recopilados por quien participó personalmente de manera directa en todo lo que se relata en los mismos, por cuyo motivo los detalles, fechas, cifras, etc., contenidos en estas páginas pudieran dar alguna luz sobre cuestiones quizás no muy divulgadas o conocidas, y también servir como referencias para verificaciones y comparaciones con información proveniente de otras fuentes históricas.

Es conveniente aclarar, además, que estos envíos se están realizando en la medida en que otras obligaciones de tiempo lo permiten, por lo que, aunque en todo momento las Partes remitidas respetan y se atienen estrictamente al orden cronológico de las Memorias, el volumen o tamaño de las mismas puede variar por motivos circunstanciales.

 Agradeceré, para consideraciones futuras, cualquier comentario, opinión o sugerencia de cualquier índole acerca de las página remitidas.

Sin más por el momento, saluda atentamente
Un hijo de marino

PD: Nota recordatorio: La Parte 1 de las Memorias se envío en mensaje de fecha diciembre 27 de 2011 ***************************************************** MEMORIAS DE UN MARINO DE LA II PROMOCIÓN DE LA ACADEMIA NAVAL DEL MARIEL (Parte 2)

A bordo del BE "Patria"
Luego de haber causado alta como Alumno de Náutica, el 19 de julio de 1916 en el BE “Patria", fondeado en Santiago de Cuba, se sucedieron los hechos y actividades que seguidamente se describen.

Julio 19 a septiembre 20 de 1916.-
Efectuados varios viajes de recorrido por la costa sur de de Oriente, hasta Maisí, con apostadero siempre en Santiago de Cuba.

NOTA DEL EDITOR: Todo lo que en estas memorias se describe ocurrió en la época en que el territorio nacional, según lo dispuesto en la Constitución de 1901, se dividía en seis provincias: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente. La segunda mayor isla del archipiélago cubano, situada al sur de Batabanó, se denominaba entonces Isla de Pinos y estaba adscrita administrativamente a la provincia de La Habana.

Septiembre 20 al 25 de 1916.-
Viaje desde Santiago de Cuba a Key West, y de ahí a La Habana, para conducir los restos del doctor Enrique Núñez de Villavicencio y Palomino, ex-Secretario de Sanidad y Beneficencia, quien había fallecido en los Estados Unidos el 15 de septiembre a causa de complicaciones por diabetes luego de un accidente automovilistico. Este fue mi primer viaje al extranjero.

NOTA DEL EDITOR: Durante las primeras décadas republicanas, según la Constitución de 1901, se denominaba Secretario de Despacho al cargo del Poder Ejecutivo que posteriormente la Constitución de 1940 denominó Ministro de Gobierno.

Septiembre 25 a octubre 29 de 1916.-
Viaje desde La Habana a Felton (en la bahía de Nipe), Sagua de Tánamo, Baracoa, Caimanera (en la bahía de Guantánamo), Manzanillo y Santiago de Cuba.
Al remontar punta de Maisí, en la etapa de Baracoa a Caimanera, en horas de la noche nos azotó gruesa marejada que nos retrasó algunas horas y causó algunas ligeras averías. Este viaje se realizó con el objetivo de conducir un batallón de infantería al mando del comandante Rigoberto Fernández, a fin de distribuir la tropa entre los distintos puntos mencionados, con la misión de conservar el orden durante las elecciones generales que debían efectuarse el 1ro de noviembre de 1916.

Casi todas estas tropas, con su jefe el comandante Fernández, se sublevaron después, cuando la campaña de febrero de 1917.

NOTA DEL EDITOR: La campaña de febrero de 1917 se conoce historicamente con el nombre de rebelión o sublevación de La Chambelona (del Partido Liberal contra el presidente conservador Mario García Menocal).

Octubre 29 a diciembre 15 de 1916.- Estadía en el puerto de Santiago de Cuba.

Diciembre 15 de 1916.- Con permiso del comandante del BE "Patria", regreso con permiso indefinido a mi domicilio de Buenaventura 48, en la Víbora, haciendo el viaje en ferrocarril, con pasaje de tercera.

Diciembre 16 de 1916 a marzo 20 de 1917.-
Estudiando y realizando gestiones para presentarme a oposiciones e ingresar como Guardia Marina en la Academia Naval del Mariel.

Marzo 20 de 1917.- Nombrado Guardia Marina por Decreto Presidencial del General Mario García-Menocal y Deop.

Marzo 25 de 1917.- Ingreso en la Academia Naval del Mariel.

I Guerra Mundial

Abril 20 de 1917.- Con motivo de la entrada oficial de Cuba (el día 7 de abril) en la I Guerra Mundial, se cierra la Academia Naval y se incorporan los Guardias Marinas a los buques, para prestar servicios. Causo baja en la AN y me presento en el Estado Mayor General.

Abril 26 de 1917.- Destinado a prestar servicio en el Crucero "Cuba", fondeado en el puerto de La Habana.

Abril 26 de 1917 a marzo 9 de 1918.- Efectuados varios viajes a Key West para carbonear y realizar distintas prácticas de guerra.

Ingreso en la Academia Naval

Marzo 10 de 1918.- Causo baja en el Crucero "Cuba" e ingreso en la Academia Naval del Mariel para cursar la carrera de oficial de la Marina de Guerra, en ía la II Promoción de dicha institución. Por haber obtenido el número uno entre los 25 que inauguramos el curso, fui designado Sargento Jefe del pelotón de Guardias Marinas.

Marzo 10 a mayo 31 de 1918.- En este período los 25 Guardias Marinas de la II Promoción realizamos un cursillo de preparación antes de comenzar los tres años de la carrera. Por haber logrado la mejor calificación en esta actividad, obtuve el número uno en el orden de mérito entre los 25 Guarias Marinas, y por ello recibí un obsequio de la Dirección de la AN, consistente en el libro "Viaje de Circunnavegación de la Corbeta Nautilus", debidamente dedicado y firmado por su Director, Capitán de Navío Julio Morales Coello, M.N., con el sello de la AN.

FIN DE LA PARTE 2
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Viaje accidentado del BE "Patria". (Año 1922)

Señores Oficiales,
Luego del saludo inicial de rigor, paso a incluir en lo que sigue un relato que recoge las incidencias de mayor relevancia ocurridas durante el viaje en 1922 del BE "Patria", en cumplimiento de la orden de su destino en las fuerzas del Distrito Naval del Sur, con apostadero en la bahía de Cienfuegos.

El contenido de esta reseña pudiera ser de algún interés para conocer detalles sobre las labores de la Marina de Guerra Nacional en sus primeros años de existencia.

Aunque en el relato se encuentran algunos términos propios del lenguaje marino, esto no debe ser obstáculo para su comprensión general por los no familiarizados con el mismo.

Sin más por el momento y al tanto de comentarios, saluda cordialmente

Un Hijo de Marino

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 Habiendo sido destinado el BE "Patria" a la fuerzas del Distrito Naval del Sur, con apostadero en Cienfuegos, salimos de La Habana el 3 de febrero de 1922 hacia dicho puerto, con los cazasubmarinos C1 y C3 a remolque.

Navegando por la costa norte de Pinar del Río y a la vista del Faro de Jutías, reventó un norte que fue arbolando gruesa marejada. Por tales circunstancias los dos buques remolcados empezaron a defenderse mal, hasta que finalmente faltó el cabo de remolque dado desde el "Patria", quedando así al garete ambos cazasubmarinos. La situación resultaba desesperada pues a ninguno de ellos le funcionaba las máquinas y corrían el riesgo de ser arrojados sobre la costa no muy lejana y ser destrozados en los arrecifes por el viento y la gruesa marejada del norte.

Rápidamente efectuamos varias maniobras en el "Patria" a fin de dar nuevamente un cabo de remolque, pero todas fueron infructuosas, mientras los dos cazasubmarinos se sotaventeaban cada vez más.

Ya casi sobre la costa, el C1 pudo fondear un ancla que agarró fuertemente y así se salvó de su segura destrucción.

El C3, con menos fortuna, fue arrojado sobre la orilla y ya casi a punto de embarrancar fue envuelto por un fuerte golpe de mar que lo lanzó por encima de una corona de arrecifes y lo dejó a flote dentro de una poceta en el Médano de Cayo Jutías, con averías no muy graves.

Al día siguiente, habiendo abonanzado el tiempo, con los auxilios de abordo comenzamos la faena de sacar el C3 de aquella especie de laberinto en que la mar lo había colocado. Dos días empleamos en tal empeño, hasta que finalmente, con el auxilio de la marea alta, pudimos liberar al C3 y continuar nuestro interrumpido viaje a Cienfuegos con los dos cazasubmarinos a remolque. Las averías del C3 consistieron en la rotura de una de las hélices y la torcedura del eje de la otra.

Al abocar el puerto de Cienfuegos y realizar la faena indicada de acortar los remolques, la hélice de babor del "Patria" agarró el seno del cabo de alambre, y en su giro éste quedó azocado fuertemente, a manera de empaquetadura entre el núcleo y el arbotante, quedando inutilizada dicha hélice para virar. En esas condiciones, con una sola máquina (la de estribor) efectuamos todas las maniobras dentro del puerto hasta quedar atracados al muelle del Distrito Naval en Cayo Loco.

Días después, el Contramaestre del "Patria", Pablo Duarte, buceando con escafandra y con el auxilio de seguetas pudo cortar el cabo de alambre en la misma hélice, quedando así ésta libre de todo impedimento para virar.




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