Bandera de Cuba
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MI PROMOCIÓN XIV
POR HENRY PINO NORDELO


Dicen que recordar es vivir, y esta mañana pensaba en todos los recuerdos acumulados en el disco duro de mi cerebrito y creo que vale la pena compartir estas memorias en lo que a la Academia Naval del Mariel se refiere.

Yo llegué a la Academia de carambola debido a un amor fracasado. Era estudiante de medicina del primer año en 1955 y aparte de la ruptura amorosa en el mes de Abril de 1956 cerraron la Universidad por problemas políticos. Tenía dos opciones, irme para Morón a trabajar con mi Papá o hacer otra cosa que no sabía que podía ser. Como no podía decidir que hacer mi familia hizo lo más pertinente que pensaron, “me mandaron a un Psiquiatra”.

El Doctor Bustamante, que así se llamaba el Psiquiatra, me dijo que las personas llegábamos a una edad que variaba en cada uno donde se querían liberar de los padres y me sugirió que a mis 18 años había llegado a esa edad. Un tío mío, médico también, soñaba con tener un Hijo Oficial de Marina y se encargó de entregarme la solicitud del concurso para la entrada a la Academia en la Promoción XIV de Marina Mercante. Así que mis aspiraciones de ser Médico de un buque mercante, como dicen expresaba de niño, se cambiaron por solo llegar la ser Oficial de la Marina Mercante y me ilusioné enseguida con un futuro lleno de aventuras y viajes por todo el mundo. No sabía lo que me esperaba!!!!

Pero como entrar a la Academia?. Pensé que por mucho que estudiara, lo que hacía falta era “palanca” política y eso no era problema pues dentro de nuestras amistades existían ministros, senadores y oficiales de alto rango. Llegamos hasta el Coronel Driggs Guerra quien nos aseguró que la entrada era por concurso y no por influencias políticas. Mas tarde después de los exámenes esto me lo confirmó el entonces Capitán Ramón García Castro que me dijo “Pino Nordelo, nos han llamado cuantos ministros y funcionarios se pueda imaginar pero quiero que sepa que usted entró a la Academia por sus méritos propios al aprobar los exámenes”.

Me acuerdo que en Septiembre de ese año, nos citaron a los aspirantes a una plaza detrás de antiguo Tennis Club donde estaba la Zaragozana y de allí nos montaron en dos guaguas que nos llevaron al Mariel donde estuvimos tres días haciendo exámenes.

Desde que llegué a la Academia me enamoré de ella, a tal punto que le dije a Ortelio Carcache sentados en el muro que mira a la Bahía, “si no paso el examen voy a tratar de que mi padre me pague un internado aquí”. Pero no hubo necesidad, pasé el examen de admisión e ingresamos el 8 de Octubre de 1956 para una carrera de cuatro años que posteriormente se recortó a tres.

PRIMER AÑO.
Yo no estaba acostumbrado a la disciplina militar. Había sido un niño mimado, hijo único, al que se le complacían todas las malacrianzas incluyendo las parrandas desenfrenadas con exceso de bebidas. Eso de levantarse a las 0615 Horas y estar listo para la primera inspección del día a las 0710 Horas era un martirio, el colocar la cama de una manera exacta sin contar el arreglar y limpiar la taquilla con un número exacto de medias, calzoncillos, camiseta pantalones y marineras eran para mi prácticamente imposible.

Teníamos que ver quien era el Oficial de Guardia para de acuerdo a eso arreglar las pertenencias, pero de vez en cuando nos ponían a un Guardiamarina de las promociones XII ó XIII para que nos inspeccionara y entonces todo se descontrolaba y los reportes llovían.

La inspección de las 1115 Horas la hacía regularmente el Teniente de Navío José Pírez Álvarez que era nuestro Oficial Encargado, el cual con mucha paciencia trató, y en gran parte logró, llevar nuestra promoción por un camino recto dijo muchas veces vamos a eliminar los reportes y comenzar de nuevo. Para esta inspección me tenía que volver a afeitar pues la barba me salía muy rápido. Los otros oficiales que montaban guardia eran Hermes Carballo, Caiñas Sierra, Monteagudo, Magnam y el Capitán Dentista Juan González.

Nuestro primer Brigadier fue Federico German Marrero, aka FREDDIE, asistido por Abraham Fernández Abrahantes, aka ROCINANTE, ellos venían de ser marineros y en ese rango también estaban Félix González Alpí, aka EL GUAJIRO, Diego Sánchez, aka DIEGO POSTALITA, Lorenzo Pérez Lorenzo, aka LA PERCHA, Tomás Iglesias AKA El Quija y otro que le decíamos POMPONIO del cual no me acuerdo el nombre. Este último pertenecía al grupo de los COCHINITOS junto con Lucio Herrera y Raúl de la Rua Castro.

Estaba el grupo del Mariel presidido por Ortelio Carcache que había intentado anteriormente ingresar en la Promoción XIII. Posteriormente fue nuestro Brigadier debido a sus altas notas y disciplina que mejoraron la imagen de la promoción después que Pirez destituyó a Freddie y a Rocinante. Carcache se puso tan nervioso en el examen médico de admisión que abriendo la boca se le trabaron las mandíbulas en el sillón del dentista y posteriormente se descubriera que tenía un solo riñón. En ese grupo estaba también Manuel Luna, Oscar Sosa y Roberto Soto. Excelentes amigos todos.

Había otro grupo grande que provenía de una Academia Militar, donde estaban Raúl Armengol, aka CORNAMUZA y el negro Cuevas que tenía el alma blanca, cosa que se demostró el día que Freddie lo pico con una cuchilla y toda era blanco. Creo que de aquí venía también el gordo Surroca. Con mucha disciplina también se destacaba Inguanzo, extraído directamente de Luyanó y el inteligente fuera de serie, mi gran amigo Luis Simón, aka EL CIEGO. En un aparte especial Marinito Paumier, mi inseparable compañero de litera y farras, se pasaba la vida añorando su Santiago y a su novia Maggie. Marcio Valdés que ha terminado en Mazorra padeciendo la misma enfermedad mía de alcoholismo que aunque es una condición crónica no es necesaria la admisión en ese tipo de manicomio. Teníamos nuestro grupo de Morón, la tierra del gallo, donde estaba Enrique González Pardo, aka EL OSO, Barreras, aka LA COBRA, Arnoldo Álvarez Lima, aka OJO LOCO y mi persona. El apodo de Yeyo me salió por mis contactos políticos y a veces me decían EL DIPLOMÁTICO pues de eso no tenía nada.

García Castro me decía “el tambor mayor” ya que lideraba todos los problemas tratando de servirle de padrino a los compañeros. Tengo que mencionar también a Gerardo Arrechea, aka EL BAMBINO, ya que era hijo del Comandante Arrechea todavía navega, creo que es el último de nosotros haciendo eso.

De anécdotas cómicas me acuerdo de Armando Riverón al que dieron de baja por haberle mandado un telegrama el Día de los Enamorados a su novia a través del Sargento Sánchez que decía “TODO LO QUE TENGO ES TUYO, PATA MONDONGO Y SEBUYO”. El jefe de telégrafos lo reportó y lo echaron. Cuando comenzó el curso éramos 47 y al terminar el primer año solo quedamos 29. Trece náuticos dieciséis maquinistas. Entre los que se fueron por voluntad propia cuento a Daltabuit, aka LOLA, Lorenzo Pérez Lorenzo, aka LA PERCHA que se fue para la aviación donde murió como un héroe en Girón y Cosculluela que después de hacer un viaje en el Farovi a New York como Cadete de Máquinas no le quedaron mas ganas de seguir en la profesión de maquinista. Coscu terminó en la Promoción XV de Guardiamarina y hemos tenido una relación de amistad para mi inigualable aunque hubo un momento que teníamos diferencias políticas.

EL VIAJE DE INSTRUCCIÓN
Acabamos el primer año y tanto a Surroca como a mi nos habían suspendido Educación Física pues la gordura nos impedía subir la soga, hacer barras, planchas y correr rápido. Sin embargo como éramos mercantes y la esbeltez no muy necesaria nos dejaron ir al viaje de instrucción. Nos dividieron en cuanto barco había en la marina mercante y a mi me tocó la María Teresa junto con Armengol y Armando Diez y Ponce de León, aka EL LORO. El Capitán era Emilio Leal, Primer Oficial Manuel Castiñeira que posteriormente llegó a Jefe del EMG, Jefe de Máquinas Luis Díaz Miniet y Segundo Maquinista Felipe Vidal Santiago.

Salimos de La Habana para cargar en Matanzas azúcar para Yonkers en New York, bajamos a Baltimore donde fuimos a dique y cargamos fosfato para la planta de productos químicos en Guanabacoa. Los dueños de la planta habían comprado el barco para importar en él sus productos. De aquí fuimos en lastre a Tampa y regresamos cargados.

Aquí se acabó el viaje de instrucción y empezó el capítulo que mas afectara mi juventud y creo resto de mi vida. Estábamos en Agosto de 1957 y el próximo viaje del barco era a Alemania pues tenía que ir a una revisión de garantía. Tanto Castiñeira como Felipe Vidal estaban envueltos en lo que luego fuera el levantamiento de Cienfuegos el 5 de Septiembre. No había oficiales disponibles para ir al viaje. De pronto recibo una llamada en Morón donde me dicen que me presente en Júcaro a la María Teresa pues por orden del Estado Mayor había sido nombrado Tercer Oficial del barco y que también a Armengol lo habían nombrado Cuarto Maquinista. En la Academia con la excepción de García Castro todos se opusieron, pero al fin nos embarcamos. Trajeron de Primer Oficial a Agustín Morales Arvella y de Segundo a Julito Calderón Justiz. Llevamos azúcar para New Orleans y de ahí fuimos a cargar alimento para ganado en Puerto Isabel destinado a Cork y Dublín en Irlanda. Comenzamos el cruce del Atlántico y se presenta el huracán Carrie, el mismo que hundió el Pamir en las Azores donde murieron 85 cadetes alemanes. Nosotros tuvimos que hacer una arribada forzosa en New York y a la llegada sacaron a Calderón pues había ocurrido el 5 de Septiembre y no habían oficiales para cubrir los puestos. Así fue como solo habiendo terminado el primer año, acabé siendo Segundo Oficial de la María Teresa. SEGUNDO AÑO Y TERCER AÑO Armengol y yo regresamos a la Academia a fines de Octubre y el que mas furioso estaba por nuestra ausencia era el Coronel Prieto Peláez, pero Monguito, García Castro, estaba feliz pues le habíamos dado relevancia a la Escuela de Marina Mercante.

Me acuerdo que llegamos un Lunes y el Jueves era la primera prueba de Matemáticas hechas por el Comandante Arrechea, yo quise participar y el buen hombre me dijo que estaba bien, pero cuando le entregué la hoja en menos de veinte minutos, me dijo esto no vale. Sin embargo cuando revisó el examen me salió a buscar y me dijo “Gordo esto si vale!!!!!”, resulta que la pregunta del 7.5 era sobre un barco que navegaba por el Ecuador de un punto a otro a una velocidad determinada y se requería el ETA Eso era pan comido viniendo del barco.

Otra buena historia de ese año, fue que un Domingo, como de costumbre, nos reunimos en el Miramar en Mariel y estuvimos tomando todo el día, por la tarde nos avisaron de una pariente de los Luna que se había muerto y fuimos al velorio, a mi me dio por llorar y mandar flores. Cuando regresamos al pabellón después del silencio, se formo un escándalo tal que vino el Oficial de Guardia y al preguntar quien era el del escándalo, todos se callaron menos yo que con la borrachera me cogí toda la culpa lo que me valió tres horas de plantón esa noche bajo un tremendo aguacero. Al día siguiente era la primera prueba de Derecho Internacional Marítimo, la asignatura más fácil de la carrera. Me entregaron el examen y yo con la resaca lo firmé y se lo entregué sin contestar nada al Coronel Sopo Barreto que era el profesor. Este se lo llevó a Prieto Peláez y enseguida se formó el lío y mi respuesta de borracho fue, renuncio. Mr. Bonney, el profesor de Inglés, el Teniente Bosch y García Castro comenzaron a calmarme lo que hice en cuanto se me pasó la resaca. Calculé entonces que si sacaba 10 en la próxima prueba y 10 en el examen final del semestre tendría un promedio de 7.5 y pasaba. Así fue y muy contento saqué mi 10 en la siguiente prueba, pero cuando ponen en tablilla el horario del examen semestral, la asignatura no aparecía. La explicación fue de que esa materia solo conllevaba dos pruebas así que me quedé con mi 5 y tuve que pasarme el verano en la Academia estudiando un panfleto de menos de 100 páginas. Lección que aparentemente no aprendí pues durante mi vida he tomado otras acciones similares que me han causado problemas. La rabia no es buena consejera y con ron adentro menos!!!!!!.

Cuando regresamos a la Academia nos dimos cuenta que tanto nuestro querido Oficial Encargado Pirez así como otros oficiales incluidos el Coronel Driggs estaban presos como resultado del levantamiento de Cienfuegos del 5 de Septiembre. En la María Teresa todos del Capitán para abajo estaban disgustados con la forma que se llevaba el Gobierno y habíamos hablado mucho de eso. Creo que la prisión de los oficiales relacionados con nosotros colmó la copa para tomar una decisión de virarme contra el régimen. Estoy convencido de que ninguno de los oficiales de la Marina de Guerra involucrados en actos conspirativos lo hiciera por seguir a Fidel o su doctrina. La mayoría, como en el caso mío, nunca fuimos a ninguna concentración, lo conocimos u oímos sus discursos. De todas maneras se creó un grupo de los que pensamos podían ser afines y se comenzó una conspiración que iba a culminar junto con una huelga general. La coordinación si se hizo a través del Abogado Antonio de la Carrera que era coordinador del 26 de Julio en La Habana y de afuera de la Academia estaban involucrados Castiñeira y Julio Cesar Alonso quien iba a tomar la Aviación Naval el día de la huelga al mismo tiempo que nosotros tomáramos la Academia.

En definitiva todo fue un fracaso pues la notificación para tomar la acción llegó el 9 de Abril por la noche después que todo había pasado. El Capitán Dentista que como siempre en los momentos difíciles estaba de guardia me llamó al Cuerpo de Guardia y me pregunta, “Tiene usted algún familiar enfermo en La Habana?, yo enseguida le contesto que si y me replica hay un telegrama sospechoso que dice ME OPERAN ESTA NOCHE DESÉAME SUERTE ISIS, la clave, me viro para atrás y ahí estaba García Castro que era el Comandante de Guardia y le digo que suerte Comandante ya le van hacer el aborto a mi novia así que puedo seguir en la Academia”.

Hay que destacar aquí la hidalguía del Coronel Mario Menéndez y Morales del Castillo que mandó a desmontar una ametralladora Calibre 50 que un Sub Oficial había montado para disparar hacia el Mariel. Su pueblo. Mayito ese mismo año me rescató de un interrogatorio entre Carratalá y Ventura mandando a Lauren para que me sacara de la Estación de Policía del Parque Trillo en Zanja donde me habían llevado por ser espectador de un atentado que nada tenía que ver. Pero mi admiración mas grande a este militar es por el hecho de que el 1 de Enero formó a la tropa para informar de la partida de Batista y terminó con “LO LAMENTO PORQUE ES AMIGO MIO”. Le ofrecí llevármelo para los Estados Unidos en un yate que estaba fondeado en Mariel, pero me dijo que se iba a entregar en Santa Fe lo que hizo.

Al Doctor de la Carrera que me encontré después en un pasillo del Capitolio, le recriminé la verdad de nuestra participación que comprendí era un paripé del 26 de Julio para buscar mártires. Dios, como siempre me estuvo amparando. Después de Enero vino la separación de la Promoción de acuerdo a las ideas políticas, pero yo creo que todo fue una farsa. Terminamos nuestra carrera separados y desunidos que ha sido lo que no nos ha permitido el regreso a Cuba. Yo me considero un gran culpable y trato de rectificar cuanto puedo.

Nuestra estancia en la Academia coincidió exactamente con el período revolucionario de la Sierra Maestra y la disciplina y hechos no se pueden aceptar como lo que en si era nuestra Alma Mater. De todas maneras la disciplina y sobrevivencia de tantas aventuras y situaciones peligrosas se la debo a lo que aprendí en la loma del Mariel. Por mis problemas de conducta causados en gran parte por mi adicción a la bebida, nadie en ese tiempo en Cuba sabía que era alcoholismo como una enfermedad, me pasé buena parte del tiempo en el calabozo y tuve un consejo disciplinario por echarle a Francisco Padrón de la Promoción XIII un vaso de bebida por la cabeza en un baile en Morón.

Mi vida ha sido un torbellino, aun a los 71 años sigo pensando en que puedo hacer para lograr un modelo justo de sociedad en Cuba. Mi Patria Amada. Sigo trabajando en cosas directamente relacionadas dentro de nuestra profesión pero aunque ya le colgué el guante a la bebida hace algún tiempo, mi cerebro mantiene ese sentimiento de que tengo que hacer algo todo el día por miedo a aburrirme. Estoy satisfecho de la manera que llevé mi profesión fui Capitán y posteriormente Práctico del Canal de Panamá por 18 años y he terminado teniendo mi propia empresa de prácticos que todavía administro.
Panamá Agosto 3 de 2009

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